jueves, 29 de enero de 2009

Cuidado con los rivales

Es una nueva versión de la fábula de la Liebre y la Tortuga. La moraleja de la fábula no ha cambiado, sólo los protagonistas y también algo del guión, pero el menosprecio por el rival sigue.

domingo, 25 de enero de 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina








Entretenimiento puro.



Sí, creo que el autor era un gran lector de novela negra, domina el ritmo de la narracción, la introducción de personajes, narradores, diálogos, puntos de vista de los personajes, muestran un mosaico donde en vez de sentirte perdido sigues concentrado la descripción de los hechos y situaciones de manera que eres parte de la investigación. El desenlace es previsible, y lo cierto es que cuando remate la lectura me hubiera gustado que el tercer volumen estuviera ya en mi mesilla de noche.



Buena obra, muy recomendable si deseas evadirte y entretenerte.

domingo, 11 de enero de 2009

El reloj de mi padre

Mi madre me ha dado una bolsa con recuerdos de mi padre. Objetos personales, tales como gemelos, mecheros, bolígrafos - mi padre coleccionaba de todo-, sujeta corbatas, relojes, cosas que un día formaron parte de su estado de ánimo.
De entre todos ellos, uno destacaba, un objeto que fue, antaño, muy deseado por mí, de hecho por culpa de él recibí alguna que otra regañina, me gustaba mucho, siempre recuerdo el anuncio en la televisión de una marca de relojes , se llamaba Orient, y era todo un misterio, no había que darle cuerda ya que funcionaba con el pulso, el movimiento de la mano le dá vida, es curioso, mi vida pone en funcionamiento un objeto que algún día mi padre llevó en su muñeca.
Mi mujer lo ha llevado a limpiar, cambiar la esfera, la correa, estropeada por el paso del tiempo, un lavado de cara que lo trajera de nuevo al siglo XXI, cerca de mí.
Y, seguímos con curiosidades, odio los relojes, no me gustan, los pierdo con facilidad, cuando llegan las vacaciones los guardo en la mesilla y hasta que no comienzo a trabajar permanece allí guardado.
¿Entonces? ¿por qué me gusta este reloj, por qué no soy capaz de quitarlo de mi mano izquierda?
Me siento muy alegre de llevar este preciado objeto, es un placer gratificante y poderoso, como en el anuncio de mi infancia, me indica un camino a mi ilusión, una guía a la imaginación.
¿No es increible lo que nos puede marcar un objeto inanimado?
Sólo es el reloj de mi padre, nada más, una herramienta para medir el tiempo que nos toca vivir, que el disfrutó e incluso lo identificó, formó parte de su personalidad y estilo.
Espero que también forme parte de la mia.

viernes, 2 de enero de 2009

tardes de vacaciones


Dos versiones de vehículos DTM, Openslot.
Papa Noel como es un buen hombre me los ha traido, bueno, no son una rèplica demasiado buena, pero agarran bien, y soportan bien los golpes que mis hijos les dan, sin imán la tracción es bastante más mala, aunque cumplen bien su cometido.