domingo, 25 de enero de 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina








Entretenimiento puro.



Sí, creo que el autor era un gran lector de novela negra, domina el ritmo de la narracción, la introducción de personajes, narradores, diálogos, puntos de vista de los personajes, muestran un mosaico donde en vez de sentirte perdido sigues concentrado la descripción de los hechos y situaciones de manera que eres parte de la investigación. El desenlace es previsible, y lo cierto es que cuando remate la lectura me hubiera gustado que el tercer volumen estuviera ya en mi mesilla de noche.



Buena obra, muy recomendable si deseas evadirte y entretenerte.

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