La ciudad de las luces muertas
Disfruto mucho de la lectura realista, o naturalista, o de estructuras clásicas dentro de la novela. Pero hay autores que me provocan un sentimiento encontrado, con gusto por la métafora constante, por el emplear el lenguaje, el estilo como una herramienta más en la narración, no como un adorno. Cuando yo era adolescente, leí con enorme alegría y disfrute mi primera obra del ya mayor Álvaro Cunqueiro, un autor muy querido en Galicia, y me temo que menos conocido fuera de nuestra comunidad. En esa primera lectura de Cunqueiro los animales conversan con las personas, se describen situaciones cotidianas, de personas del común y la emigración, los pleitos, la mar, la labranza son los temas que te ayudan a entender ese mosaico que pretende ilustrar un fresco de la sociedad gallega de fin del siglo XX. Vinieron más, casi todas, aún me quedan algunas maravillas por descubrir, y este verano he vuelto a Don Álvaro con el premio Nadal del año de mi nacimiento, ni más ni me...











