sábado, 4 de enero de 2014

Scalped

Acabo de cerrar la tapa del último tomo del Scalped "El final de la senda". Obra guionizada por Jason Aaron e ilustrada por R.M. Guerá. Llevo muchos años detrás de esta epopeya india.


 Me faltaban varios tomos que hacían que su lectura global no fuera posible con un sentido total.

Ahora he conseguido disfrutar de una narración donde los valores personales y el bien grupal chocan con intereses mundanos, creencias ancestrales, odio, amor, miedo, venganza, identidad, son algunos de los temas que inundan los 60 números de una serie que merece estar en la mente colectiva de muchas naciones.
 

El argumento se remonta a cinco años (editoriales), en los cuales conocemos a un personaje singular: Dash Caballo Terco, agente infiltrado del F.B.I. en la organización mafiosa de Lincoln Cuervo Rojo. Vuelve Dash a la reserva en donde inició su errática vida, sin arraigo y con la rabia como elemento que define todas sus decisiones vitales.



En las páginas de esta magna obra se suceden los personajes que tienen a la derrota como su compañera , inmersos en un círculo vital donde sus decisiones son golpes para sí mismos.
Recuerdo la primera vez que tuve conocimiento de la existencia de Scalped, fue en una conferencia que su dibujante principal R.M. Guerá realizó en Viñetas desde o Atlántico, en su edición de 2012, respondiendo a una pregunta acerca de la "realidad" de Scalped, Guerá, afirmó que habían llegado muchos comentarios sobre personas que se identificaban con emociones y sentimientos que mostraban los personajes de Scalped.


Ese fue uno de los motivos que me llevó a intentar conseguir la colección entera.
Cuesta creer que existan Dash, Licoln, Catcher, Carol, etc.. en algún lugar del planeta que no sea la imaginación de un autor, pero parece que si.



He terminado y sin embargo el poso final no es amargo, el propio título del libro nos habla del fin de un camino, la llegada a su destino. No creo que vuelvan las aventuras de Dash, o de otros personajes de Pairie Rose, pero seguro que cuando vea en la cubierta de una narración gráfica las letras Jason Aaron, seguro que me iré a casa con esa obra.

Mención aparte merece el hiperrealista estilo de Guerá, con abundancia de primeros planos, escarceos nocturnos, tiroteos donde el detalle es la principal característica que acude a mi vista.

Quizás no sea una obra que sea recordada por decenas de miles de lectores, como Sandman, pero sí merece un hueco en muchas estanterias.


No te dejará indiferente, recuerda "Scalped".