martes, 2 de agosto de 2016

Así es como se mata

En la faja que rodea y tapa parte de la excelente cubierta frontal de esta novela de 451 intensas páginas, cuatro enigmáticas partes, epílogo, nota del autor y agradecimientos podemos leer frases de aliento a la adquisición de este libro incluyendo a este novelista primerizo dentro de un póker poderoso: Dicker, Lemaitre y Dazieri. ¡Ufff! Puede ser mucha presión, pero Mirko Zilahy sale bien parado tras esta primera incursión en un género tan en boga actualmente.


Todo en la presentación de la novela me gusta. La portada que nos muestra sobre un fondo negro el perfil izquierdo de un rostro humano cubierto por una gasa blanca que oculta y define las formas físicas.  Oculto.
El título es muy sugerente, y sin ánimo de destruiros el final de la obra, una vez rematada cobra un nuevo significado.

Enrico Mancini es el protagonista principal de esta  conmovedora novela. Detective que ha sido creado siguiendo cánones actuales de investigador policial y que nos recuerda a otros personajes de ficción, más cercanos a medios audiovisuales.
Este enigmático inspector se encuentra viviendo una situación de ánimo deprimido tras la muerte de su esposa a raíz del sufrimiento de un proceso cancerígeno. Es por ello que se ve inmerso en una investigación para descubrir el paradero del médico especialista de su mujer desaparecido recientemente. No tiene el apoyo de sus superiores que le obligan a involucrarse en la procura del culpable de una serie de asesinatos sin conexión motivacional aparente que comienzan a mostrarse en lugares oscuros de Roma.
A partir de la aceptación de Enrico se forma un grupo de analistas que se verán inmersos en una espiral de datos, conversaciones, obligaciones personales, deseos individuales y peticiones de ayuda que mostraran una relación que va más allá de lo profesional.

El descubrimiento del motivo del asesino por realizar estas rituales muertes es el elemento guía principal de la novela que al usar una doble perspectiva narrativa, principalmente las acciones del grupo investigador y en menor medida las descripciones del asesino de sus motivaciones, de sus acciones, sin proporcionar datos relevantes y señalando la diferencia usando una letra cursiva, nos obliga, el autor,  a un esfuerzo lector de comprensión que produce un efecto reflexivo, a mi entender muy positivo.

Como ya me sucedió recientemente en la lectura de Alex de Pierre Lemaitre, me encuentro en una disyuntiva al poner en tela de juicio valores como la justicia humana arbitraria o la acción individual como forma de búsqueda de compensación por el daño causado.

Roma, ciudad donde transcurre la acción es un protagonista más para el autor que nos describe con lujo de detalles espacios muy alejados de los que seguro transitan millones de turistas en la procura de los secretos de la milenaria urbe.
Espacios oscuros, llenos de pasado fulgor y ahora poseídos por el óxido y la enfermedad de un mundo en decadencia. Algunos de los excelentes párrafos descriptivos de Zilahy me llevan a escenas de películas que se van guardando en mi almacén de recuerdos, tales como Seven, El coleccionista de huesos, etc.

Alfaguara Negra se está convirtiendo en una colección imprescindible para todos aquellos que gustamos del género internacional de ficción referida al thriller de calidad.
En este tiempo de desconexión, puede que la lectura de Así es como se mata no sea refrescante, o entretenida, pero si necesaria. Parada Obrigada.


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