miércoles, 29 de marzo de 2017

Dororo

Ansia de poder. A cualquier precio. Castigo divino. Decisiones tiránicas y odiosas.
Este es el inicio de uno de los mangas más impresionantes que he leído en mi vida.

Hyakkimaru es un ronin que viaja por el Japón feudal en busca de monstruos a los cuales combate y destruye. Son seres que someten y dañan a las poblaciones. En su viaje se hará acompañar por un ladonzuelo muy particular, "Dororo", con el cual formará una estrecha relación.

No es un ronin cualquiera. Fue un niño deforme recogido en una cesta que flotaba por el río. Cuidado y atendido por un médico particular que le ayudó a parecer un ser normal;  ha iniciado este camino de ayuda a los demás que le conduce a tener un aspecto más humano.


Tezuka nos muestra en estas 845 páginas un increíble mundo rural y humano que ya no existe.

Obra de acción con numerosos enfrentamientos a espada, luchas frenéticas, presencia de monstruos, caballos, tiburones, peleas épicas,  y que también nos lleva a una acción interior donde los personajes humanos avanzan cara un lugar donde se encuentren mejor, juntos.

Hablar del grafismo de Tezuka es muy fácil, el dominio que manifiesta, en la creación de escenas de acción es impresionante, devoras viñetas con una gula visual mientras observas cómo los personajes se mueven por su cuenta. Los diálogos marcan un equilibro con las escenas de acción y permiten avanzar en el viaje interior de los protagonistas.

No llevo muchos mangas leídos, es cierto, pero creo que falta mucho tiempo hasta que encuentre una epopeya similar. Es un enorme acierto que DEBOLS!LLO haya editado esta enorme obra, traducida por Victor Illera Kanaya y María Serna Aguirre.

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