domingo, 26 de marzo de 2017

Wilson

He conocido a personas con dificultades en sus habilidades sociales. Y también diamantes en bruto con personalidades llenas de vitalidad.
Una de las lecturas que más me influyó en mi decisión de ser psicólogo profesional tenía como aspecto fundamental axiomas de la comunicación humana. Los describía detalladamente añadiendo como ejemplos diálogos entre personas que manifestaban características de dichos axiomas.

En ocasiones juego a descubrir las normas de comunicación en diferentes obras. Y creo que he encontrado un personaje que aúna todas las extrañas patologías que un trastorno de comunicación puede contener.


Wilson es un adulto blanco, poco agraciado, con amplias entradas en su sudorosa frente. Su vida no es muy distinta de la de otros muchos seres. Anodina, triste y llena de tiempo para pensar.

Eso lo realiza Wilson con enorme agilidad solo que no encuentra las palabras adecuadas para compartir con los demás. No por ello esos pensamientos no son acertados, más bien son como fogonazos de increíble electricidad que se adentran en nuestro cerebro y agitan sus cimientos.
Cualquier situación cotidiana es susceptible de ser analizada por los agudos filtros mentales de Wilson. Un paseo por la calle con su perro, una conversación en la sala de espera del aeropuerto con un desconocido, desmontar la piedad complaciente de una enfermera ante un hombre en estado terminal, reencontrarse con su ex-mujer y descubrir que tiene una hija adolescente que ha sido criada por una familia en adopción. Todo un terremoto existencial.

El estilo gráfico de Clowes es variable, partiendo de un dibujo caricaturesco en algunas descripciones, y en otras páginas desarrollando un trazo realista y directo. Predominan primeros planos, lógico pues los diálogos son abundantes y poderosos. Cada página de las 77 que componen la novela gráfica es un capítulo en la etapa que descubrimos de un adulto perdido en su torbellino. Dividida la acción en 6 ó 7 viñetas que le proporcionan un ritmo ágil que no te permite levantar la vista de la narración devorando su lectura en pocos minutos.

Reservoir Books ha editado la traducción que Rocío de la Maya realizó de la obra de Daniel Clowes en el año 2010 y que actualmente publicó en el año pasado en una edición muy cuidada, tapa dura, color satinado y textura agradable.

Recomiendo enormemente su lectura, pero no en momentos de inquietud existencial, puede dañar la visión de un mundo positivo.

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