viernes, 2 de junio de 2017

El Incal

Hablar de esta magna obra es como pretender explicar el funcionamiento del cerebro en unas pocas líneas..un acto arriesgado y con visos de quedar escueto.


El argumento es conocido por cualquier aficionado a la ciencia ficción y al noveno arte ya que hablamos de una obra que tiene su origen en el inicio de la década de los años 80, en el siglo XX.

En ese momento un abanico de autores con la intención de buscar nuevos horizontes para la creación artística surcaban trazos increíbles en las páginas en un puñado de revistas que los adolescentes devorábamos sin piedad cada mes.

Recuerdo la primera lectura de esta obra y como mis ojos dolían de la ausencia de parpadeo.
No sabia quién era ese tal Moebius, y el guionista que tenía un apellido tan extraño me sonaba de otra serie que también me fascinaba Alef-Thau. Claro, no existía internet y la información llegaba por medio de otras lecturas, programas de radio o televisión. Mis amigos decían que los comics eran de niños, así que difícil compartir información, la televisión: fútbol, toros... y la radio, bueno, en esa época había emisoras que sí entretenían.

El propio medio se encargó de difundir quienes eran esos autores con nombres tan extraños. Metal Hurlant, revista que mostraba las obras de autores europeos más

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