lunes, 23 de agosto de 2010

Bio

Tarde de verano
El rítmico sonido produce en mí una sensación térmica de calor, es el recuerdo de tardes largas sentado en la arena, recostado en la toalla, corriendo tras la pelota, braceando entre las olas, buscando una concha preciosa, viendo pasar el tiempo. No había mayor disfrute.
Ahora veo el tiempo pasar con temor en mi corazón.
Noche de insomnio
Frente a mí, instantes grabados y enmarcados me miran y sonrien.
Los conozco, son huellas de mi recuerdo que nacen cuando las contemplo. Lástima que el aparador sea tan pequeño y no quepan más instantes felices. Más de cuarenta años es tiempo suficiente para decir que vuelvo la vista atrás y me contemplo...lo que sigue no es algo novedoso, es simplemente un ejercicio de vanidad, una filiglana aceptada por los demás.
Una afirmación :" cualquier tiempo pasado es mejor que el más increible de los presentes o el más prospero de los futuros"
Si, creo que esta reflexión vale el insomnio que me esta poseyendo.
Ahora un nuevo sonido nocturno hace su aparición. Es una curuxa (lechuza) repite agradablemente para mis oidos un bello canto de llamada.
Nadie le responde.
A mi me gustaría iniciar un galante diálogo con ella, por eso situo mis temblorosas manos frente a mi boca y comienzo una especie de seudoreclamo. Algo así como:
-¡Yuuuuuhuuuu!, estoy aquí (por supuesto traducido)
Este segundo sonido abre un nuevo arcón.
Mis errores como hijo.
No sé si tengo ganas de continuar removiendo.
No, no me apetece.
Hasta mañana

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