domingo, 19 de septiembre de 2010

Bio

Una tarde volvía del trabajo. No era una tarde gris, tampoco, llovía ni hacía frio. Pero era una tarde melancólica, triste y negra. Mis oidos habían escuchado sonidos que no fortalecían pensamientos agradables, habían oido palabras duras acerca de miedos, de agotamiento, de soluciones que una persona buscaba para escapar de una situación vital muy insoportable.
Abrí la puerta de casa y me enfrente al día a dia, rutinas agradables que nos ayudan a continuar con los engaños de una vida.
Después de atender a mi familia, me refugíe en mi espacio, al borde de mi cama y me dispuse a leer.
Abrí el libro y ...
Hoy
Hoy,
en vez de decir: Dios , ¿dónde estoy?
digo: Dios, ¿dónde estás?
Un precioso poema de Gloria Fuertes me hizo sentirme mejor, se abrió ante mí una realidad que no me esperaba y una lectura me apoya y fortalece, ¿causalidad? No lo sé, lo único que puedo afirmar es que me hizo sentirme bien, pero eso ya lo he escrito.
A veces es increible pensar.